Proviene de la Aniba Rosaeadora y su aroma es dulce a madera, floral y ligeramente picante. El árbol es propio de las selvas tropicales brasileñas. Antiguamente se lo conocía como aceite de Cayena y procedía de la Guayana francesa, Colombia, Ecuador, Guyana Francesa, Perú, Surinam y Venezuela. La variedad de cayena, se asemeja mucho al esencial de lirio. El palo de rosa es una especie botánica de planta con flor de la familia de las Lauraceae. Desafortunadamente dada la tala clandestina, y la deforestación este árbol se encuentra en peligro de extinción. Ese aceite tiene una gran concentración de lináloe, muy usado en la industria de perfumes y de jabones.
Se lo utiliza como estabilizador del sistema nervioso central . Es por ello que puede utilizarse en casos de desanimo, cansancio y al que nos dice “estoy abrumado por los problemas”. En estos casos eleva y reanima. Parece actuar como el Gorce del sistema floral de Bach, indicándoselo para trastornos crónicos, donde además, se ve afectado el sistema inmunológico. Actúa atenuando la tos nerviosa.
Excelente esencia cuando uno sale de viaje por que nos aporta adaptación a climas y horarios. Promueve la recepción de positividad . Cuando utilizamos esenciales muy fuertes como Eucaliptus, Limón, Patchouli, es bueno combinarlos con Palo de Rosa. Relaja.Eleva. Nos aporta recuperación cuando nos sentimos agotados. Otro de los aceites perfectos para una meditación ya que equilibra las emociones, al mismo tiempo calma y estimula aportando la tranquilidad en la atmósfera de bienestar y reparación.
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